miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sobre los goblins: La caja de cerillas

"¡Me la han chorizado!"
Era la única explicación. Tras despertarse de la imprevista siesta de media tarde, la caja de cerillas que Zito guardaba en el sexto bolsillo de su manga izquierda se había esfumado. Aquello era la gota que colmaba el vaso. Aproximadamente el gobo revisó todos y cada uno de sus sesenta y siete bolsillos, diseminados entre sus ropajes, en busca de la maldita caja de cerillas. Sabía que las había dejado en el sexto bolsillo de su manga izquierda, pero prefería pensar que se había equivocado de bolsillo a la hora de guardarlas después del raquítico estofado que les habían servido de almuerzo. Estofado que olía de forma similar a Noob, el diminuto pielverde encargado de las cocinas. Hacía tiempo que no se le veía danzar temerariamente con la olla del cocido entre los fogones...
El caso es que a Zito le habían robado su caja de cerillas. Podía conseguir otra caja, eso por descontado, pero eso no le restaba importancia al hecho de que alguien le había robado. Y robar a un compañero y dejar que se entere es algo prohibido entre los goblins, así lo dicta el código de honor no escrito de los gobos (o al menos eso tenía entendido Zito). ¿Y si se trataba de un sectario? ¿Y si era una treta para sembrar el caos entre el pelotón? Tras meditarlo un breve espacio de tiempo, Zito tomó una decisión.
Mientras, el pelotón de goblins se hallaba al borde de convertirse en un campamento sin ley: Muchos de los allí presentes se increpaban unos a otros sobre qué medidas deberían tomar para asegurarse la supervivencia del grupo, o al menos la mayor parte de él. Todos estaban de acuerdo en eso, al menos mientras nadie especificase a quién le correspondería formar parte de esa mayor parte, o más importante todavía: a quién no. El revoltijo inicial de voces fue moldeándose en una sola que dictaba que había de hacerse justicia: todas las pruebas, fundamentalmente acusaciones verbales, apuntaban hacia un único goblin como el autor del asesinato. Aquel al que todos conocían como Grizhmak, y que en ese momento negaba su implicación tartamudeando entre sollozos agudos y chillones. Y entonces, de entre aquella maraña de gritos y amenazas, una voz se alzó sobre el resto. Una voz cargada de fuerza, que trataba de vislumbrar la verdad entre aquel mar de sombras y que pretendía impartir justicia con verdadera imparcialidad:
-"¡Eh tú, carapocha! No habraz sido tú el que me ha birlado miz cerillaz, ¿verdad? ¡Te eztoy hablando a ti, jodido enclenque! ¡Ezcúchame cuando te hablo!"
Y acto seguido, Zito se acercó hacia la multitud abalanzándose contra el pobre Grizhmak Por supuesto, Grizhmak no era consciente de que las amenazas de Zito iban dirigidas hacia él...
Tras una carrera frenética, el desafortunado pielverde conocido como Grizhmak fue alcanzado, juzgado y condenado por el resto de los goblins allí presentes. Ser al mismo tiempo el jurado, juez y verdugo de un juicio popular tenía sus ventajas, tales como que la sentencia se formulase de forma rápida, clara, limpia y con todo el mundo, a excepción del acusado, de acuerdo. Claro que no se puede decir lo mismo de la ejecución de la condena: El goblin acusado de fanático fue apaleado, apalizado y apedreado hasta la extenuación, cayendo en redondo. Más tarde el resto de los goblins participantes descubrieron, algunos incluso con cierta sorpresa en sus maliciosos rostros, que Grizhmak no estaba haciéndose el muerto. Poco más tarde se reanudó el operativo registrando tanto el cuerpo sin vida del goblin como su chabola, en busca de sus pertenencias, y se llegó a la conclusión de que el acusado no era un sectario: no había rastros ni indicios del mayal de hierro ni de ninguna de las setas silozibiaz con las que se llevaba a cabo el brebaje. El miedo y la incertidumbre ocupó las mentes del resto de goblins del campamento, al menos por unos momentos. Por su parte, Zito continuó buscando su caja de cerillas, mientras un tic en uno de sus ojos se hacía cada vez más manifiesto.

2 comentarios:

  1. Sin siesta y sin cerillas, Zito pierde la cabeza... ¡y pobre Grizhmak! La historia de los goblins se está volviendo muy oscura. Y más sin cerillas a mano, je.

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  2. :0 se lo cargaron??! Esta historia no es pa irse a dormir....!!

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